Mi primer vacío existencial lo sufrí en unas vacaciones navideñas durante la EGB. Me entró mucha angustia al pensar en trabajar toda la vida en algo que no me gustara. Después pasaron años de ignorancia y complejos hasta que recuperé el placer de dibujar. A día de hoy trabajo como diseñador e ilustrador y sigo haciendo la cosa que más me entretenía de pequeño, hacer cómics y contar historias.