diez_ovejas

Al despertar a medianoche hallé bajo mis sábanas vísceras de rotulador: empapadas en tinta negra, aún daban señales de vida. ¡Estrambótica forma de invitarme a dar el paso! Turbado pero resuelto,  me devané los sesos buscando la relación directa entre mis entrañas y el papel en blanco. Al alba, ya mutado en ovino ser, comprendí que el proceso era tedioso, pero apasionante. “¿Qué pretendes, patán?” gritaban voces recelosas. Jamás respondí al réquiem de una pasión. Simplemente, continué el camino, silbando.

Anuncios